viernes 20 de junio de 2008

Siempre que llovió

...acá llueve desde hace cinco semanas. No para un segundo. De a ratos son gotas finitas, pero si te descuidás se te cae el cielo abajo. En casa por ahora no hubo problemas, porque no se filtró nada. Pero en otros lados es un desastre. En cuestión de un par de vientos más y todo se vuelve Kosovo.
Más allá de eso, en casa las cosas no cambiaron mucho. A la nena se le dio por cambiarse el color de pelo otra vez. El cuarto en poco más de un mes. Ahora va por el violeta. Si viera que le queda espantoso. No entiendo esa manía de lastimarse el pelo. Pero qué le voy a decir. No está bien. Desde que no escribiste más anda con una cara. Pobrecita. No es reproche. Pero podrías mandarle algo ahora que se viene el cumpleaños. Es el doce.
Mamá quiere hacer un viajecito. Con el grupo ese de los jubilados. Planean irse a Santa Fe, porque Córdoba está muy caro ahora. Pero ella se queja de que ahí no hay nada para conocer. Vos que está por la zona podrías averiguar algo. Si tenés alguna idea de a dónde pueden ir, qué lugares pueden visitar. Cualquier cosa va a servir. Lo importante es que mamá salga a algún lado. Desde hace cinco semanas que lo único que hace es leer el diario y quejarse de lo mal que está todo. No es que no tenga razón, pero el viaje le va a hacer bien. Se tiene que despejar un poco.
En el taller dijeron que me iban a aumentar el sueldo, porque estoy trabajando bastante bien y eso a ellos los ayuda un montón. Saco las cosas bastante rápido últimamente. Igual no me hago ilusiones, porque no es la primera vez que me dicen algo así y después nada. Seguramente me terminen aumentando las horas extras, para que me quede más tiempo. Pero no voy a poder. Porque ahora salgo volando del trabajo para buscar a Luis del colegio. No se quiere volver solo. No se si es por las ideas que le metió mamá en la cabeza o porque le pasó algo alguna vez. Hace unos cuantos días que me pidió que lo pasara a buscar. No le quise preguntar mucho, porque viste cómo es, que no le gusta hablar de nada. Yo no tengo problema, porque es cerca del taller. Debería ver si lo mando a una terapeuta. Es muy introvertido. El otro día lo vi revisando fotos viejas. ¿Te acordás las que nos sacamos en su cumpleaños, con los disfraces? Las había sacado de su cajón y las puso todas en el piso. Cuando me acerqué no me animé a preguntarle que hacía viendo esas fotos. Tampoco me salió decir nada. Tenía una angustia en el medio de la garganta que no me animé a abrir la boca porque no quería largarme a llorar al lado de Luisito.
Che.
Tengo que dejar acá. Me parece que está lloviendo muy fuerte.
Espero que estés bien. Que escribas pronto. Algo.
No creas que no te entiendo. Pero así se me hace más difícil.
Che.
Se está empezando a gotear el techo. Te dije que esta lluvia no era fácil...

domingo 15 de junio de 2008

Cuatro patas

Encontré ésto. Y no me lo podía acaparar.

La pena de muerte

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.
Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.
A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.

María E. Walsh


Tiempo tengo. Lo que no tengo es suerte. Ni tiempo para darme cuenta de cuánto tiempo tengo.

lunes 2 de junio de 2008

Rabia

Hoy me mordió un perro.
Si mañana amanezco con poderes no sería raro. Me sentaré cuando digan "sit", traeré el diario entre los dientes y romperé todas las plantas.
También voy a buscar el palito que me arrojes lejos y te lo voy a traer todas las veces que quieras. Sí, en eso es como siempre.

sábado 31 de mayo de 2008

Pasajero

Es lo único que sé. Pasa, se mira en el reflejo, sigue y pronto vuelve a pasar.
Se te escapa sólo cuando estás atento a otra realidad. Pero si te das cuenta, constantemente pasa y vuelve a pasar.
Somos su víctima, su presa favorita. Su consecuencia. Y nos cuesta entenderlo.
Sirve, enseña, cura. Pero nos cuesta aceptarlo. Pasa.
No puedo criticarlo, porque de él aprendí. Y me veo atrás, distinto a hoy. Para algunos es crecer, para mí seguir. Adelante.
Hoy pasa igual, y me miro en el reflejo. No me da para sonreírme, ni tampoco para caer en el llanto.
Es tiempo.
Y pasa. A veces silencioso. A veces con ruido a copa rota. Hoy suena a piano. A melodía que ya conozco y abraza para dar calor. A mano caliente en el hombro, a calidez de luz de vela. Hoy pasa.
Somos sus pasajeros inevitables, y es el viaje el que hay disfrutar.

miércoles 21 de mayo de 2008

Punto y coma



Tal vez sea un dato menor que hoy se me note mas tu ausencia. Pero se nota.
Me sobra espacio, de los muebles a la cama. La lluvia ligera se oye por toda la casa. Y muerdo la cáscara.
No extraño tu número, ni tu pelo en la rejilla, ni tu llavero de Perú. Pero hoy se me nota tu huella. No se borra con la lluvia, no se queja de mis dedos raspándola.
Quizás sea un minuto nada más, en que no resisto no ver tus pies escapando de la sábana.
Pero me lo dijo el espejo. Hoy se me nota tu hueco.
Se que nada es lo mismo, y que encontrarnos, al fin, sería pura pólvora. Basta con contar hasta tres. Punto y coma.
Cuando supimos ser dos, nadie pedía la hora. Ahora ausentes, sin voz, cuesta olvidarte en la aurora.

lunes 19 de mayo de 2008

Dos días en la vida

Quizás cuando la semana es para el olvido, el fin de semana parece reivindicarse haciendo que cada minuto sea mejor que el anterior. Como hechizo mágico que termina a las doce de la noche del domingo.
De esta forma podría llegar a la conclusión de que cuando una semana viene portándose como anillo al dedo, el fin de semana convendría quedarse en casa, porque no promete nada bueno. Pero tal vez sea ese mismo encierro casero lo que haga que ese fin de semana se convierta en uno para el olvido.
Por ahora solo puedo decir que estos últimos dos días han sido tan gratificantes que ya ni recuerdo que tuvo de malo vivir del lunes al viernes pasado.

sábado 17 de mayo de 2008

Demasiada música

Ya comienza un fin de semana muy particular. Mucha música, muy distinta, en un solo fin de semana.
Empezando el sábado con recital multitudinario y multigénero. Organizado por el movimiento Alas y con una participación de artistas muy variados. Veremos que pasa.
Terminando el domingo, con un recital íntimo y tranquilo. Lisandro Aristimuño se vuelve a presentar en La Plata y nocasualidad lo hace un domingo de otoño.
No es sólo un fin de semana. Es demasiado.

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Demasiado - Lisandro Aristimuño

jueves 15 de mayo de 2008

Aquí no

sábado 10 de mayo de 2008

Todo sobre mí

Los juegos blogueros son una costumbre. Tina me invitó a participar de uno. Veremos qué sale. Obviamente, sin cumplir al pie de la letra lo que me pidió.


Reglas: 1. Cada jugador cuenta 6 confesiones de sí mismo. 2. Además de las 6 cosas, tiene que escribir en su blog las reglas. 3. Por último tiene que seleccionar a otras (6) personas y escribir sus nombres/blog. 4. Por supuesto, no hay que olvidar dejarles en un comentario que han sido seleccionadas para este juego.

1. Cuando cuento hasta 100 siempre salteo el 87. Cuando cuento hasta 200, agrego un 153 y 1/2 para equiparar los tantos.

2. Debajo de mi colchón habitan dos revistas Semanario. Una tiene en la tapa a Esther Goris. La otra a Jorge Marrale. Cada tanto los escucho conversar sobre música oriental.

3. Siempre guardo el boleto del colectivo. Desde los once años. Tengo 15.722. Y cinco sillas de ruedas.

4. A veces pienso que el espejo me toma el pelo. Entonces le saco la lengua. Él hace lo mismo.

5. Tres veces por semana sueño que mis brazos son troncos, y mis dedos ramas. Voy por la calle caminando y revoleando las hojas al viento. Corro por la plaza chocando los cinco con todos los árboles. Algunas aves se posan sobre mi anular para hacer un nido. Y me despierto cuando llegan los pibes con las gomeras.

6. A todas las comidas le pongo una gotita de detergente sabor citrus. Después de cenar subo a la terraza a hacer burbujas con la boca.


No voy a elegir a nadie para que siga jugando, pero el jueguito está disponible para cualquiera que le plazca.

miércoles 7 de mayo de 2008

Un rato más

Dejame insomne. Dame la razón para reírme de todo. Haceme viajar juntos.
Permitime sentirme un pelotudo. Dejame entender lo que quiero entender.
Construíme secretos para sonreír disimuladamente. Pedime un rato más.
Y haceme el favor de que no dure un solo otoño.

lunes 5 de mayo de 2008

Para muestra basta un pelado

He notado últimamente que hay más gente pelada.
Llegué a dos conclusiones:

a) Las concentración de una amplia magnitud de ondas electromagnéticas en la mayoría de los aparatos que usamos cotidianamente provoca una profunda crisis capilar.
b) La gente que me rodea está creciendo. Eso me incluye.

jueves 1 de mayo de 2008

Despojo

Ya perdí lápices, y fotos, y boletos. Cartas, palabras. Perdí ropa, plata, números de teléfono.
Y ha quedado tanto espacio. Tibio y cómodo espacio.

domingo 27 de abril de 2008

Con "do" de domingo

El pantalón abrió la boca y se comió las dos piernas hasta la botamanga. Los pies se asoman curiosos por abajo y corren a unas medias que se hacen los zoquetes. Las alcanzan, y las medias a pura carcajada envuelven cada pie con cuidado de embocar el talón en la partecita donde va el talón. Las zapatillas, dúo inseparable, se acercan corriendo con la lengua afuera y los cordones colgando. Se calzan en su correspondiente lugar y tocototean por el piso. Y ahí hace su aparición la remera-de-mangas-cortas, porque aunque ya sea otoño parece que el sol no se quiere despedir. La mano busca por el escritorio las gafas de marco grueso y vidrio fino, que se ubican adelante de los ojos que, contentos, acomodan su iris a gusto y piacere. Por las dudas el otoño se decida a despedir al sol, el pullover finito cierra el ciclo, colocandose en el torso y entregándose por los brazos. Y ahí nomás. El pullover está hasta las manos.
La bufanda espera desde el perchero el momento de su aparición. Los guantes desde el cajón sacan cuentas de cuantos días falta para el invierno, pero no le alcanzan los dedos. Cada prenda intenta decir algo, pero no pueden evitar ser parte de una muda de ropa.

jueves 24 de abril de 2008

Oídos sordos

Los parlantes de mi PC no andan. Así que les dejo escuchar lo que yo tengo ganas pero no puedo.

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Lisandro Aristimuño - Vos

sábado 19 de abril de 2008

Y no encontrarás lugar más que allí

Donde lo viento te mueve y lo agua te empapa. Los besos son besos de sonrisa.
No alcanzará un segundo más, siempre se necesita de esa eternidad impalpable.
Y en ese lugar estarás tranquilo. En ese lugar, con ese lugar. Con la frente sudada. Y tu boca sonrisa.
Desde ahí no te mueves, desde ahí ves el mundo. Y es tan lindo mirar desde la cama, por la ventana, como el sol se come la noche.

miércoles 16 de abril de 2008

Quedamos así

Tengo puesta toda la confianza en el árbol, en el perro, en las tostadas. Les creo bastante. No te das una idea de la fe que tengo en el lavavajillas y en el despertador. Confió en mis vecinos y en cada baldoza.
Puede ser que sea demasiado crédulo, pero me arriesgué en darle el beneficio de la duda a la existencia del aparato digestivo. Si bien los fundamentos científicos siempre fueron para mí tan fantásticos como un cuento chino, me permití unirme a la creencia general para dejar de ser un escéptico.
Sonriéndome de las casualidades, me dejo llevar sin importancia por los sueños y siempre intento no cuestionar fundamentos religiosos. Cada loco.
Me presté al juego del amor y sus incoherencias. Sus fatales incoherencias. Y dejé pasar mis miedos creyéndole a los cantores sus canciones. Le permití a los filósofos discutir su existencia, manteniéndome alejado de profundidades. No me sentí quién para discutirlas, analizarlas, darles media vuelta y fracasarlas.
No puedo negar que lo disfruto y te mentiría si te dijera que no estoy más tranquilo tragándome todo por los cinco sentidos.
Tampoco te puedo mentir, que cuando la tostada salga volando de la tostadora (literalmente, con alas) o cuando tu boca se convierta en volcán de lava violeta y por un instante el mundo deje de ser este mundo, voy a darme cuenta que no debí confiar demasiado.

domingo 13 de abril de 2008

Instantáneas junto a la biblioteca

¿Y por qué esa manía que tienen los diarios y revistas de ilustrar las entrevistas a escritores con una foto de ellos con un fondo de biblioteca y, en lo posible, el escritor sentado al revés en una silla con sus brazos sobre el respaldo?

jueves 10 de abril de 2008

Damián y sus papeles varios

Damián tiene una pila de hojas en su escritorio. Se han ido amontonando de a poco, decorando desordenamente la mesa. Alguna vez se había propuesto ordenarlos, pero nunca se había decidido a cumplir su promesa. De todas formas allí, en ese tetris de papeles, siempre encontraba lo que buscaba. Si estaba allí, no se perdía.
Desde la fotocopia de su partida de nacimiento hasta una lista "símil agenda" con los teléfonos de sus compañeros de la facultad. Un recorte de diario sobre un accidente cerca de su casa estaba exactamente por debajo de todo, peleando el último lugar con un volante de una pizzería - con una tentadora promoción-.
De vez en cuando, buscando algún papel insignificante, se encontraba con la letra de alguna canción que extrañaba, o con un boleto de un colectivo que había tomado un jueves de niebla. No eran papeles cualquiera. Formaban parte de esa pila de cosas que le sucedían, esa pila de papeles que contaban su historia. Incluso el boleto. Y sobre todo la canción.
La montaña se actualizaba constantemente y era muy raro una limpieza. Pero sucedía. Algún papel que no guardaba sentido, una fotocopia que se prestaba, una dirección que ya se había aprendido de memoria. Los papeles nuevos eran bien recibidos. Para fomentar la integración a "los nuevos", Damián los mezclaba en distintas partes de la pila. Así, sin ninguna lógica, papeles antiguos conocían a los novatos que entraban sin saber su destino.
Por razones de seguridad evidentes, en el cuarto no se abrían ventanas y el ventilador estaba direccionado para el lado opuesto. Cualquier error podía volcar todos los papeles y eso no estaba en los planes.
Cuando algún amigo entraba a su habitación no podía dejar de notar la importante superficie que ocupaban esos papeles sobre el escritorio. Algunos intentaron buscar algo allí, pero se perdieron entre fotos y palabras. Otros la miraban asombrados.
Y otros, como la madre de Damián, decidieron hoy por la tarde desalojarlos del escritorio y darles las bienvenida en el tacho de basura.
Cuando Damián vuelva de la facultad se va a armar una.

sábado 5 de abril de 2008

Abril

Un poco más de frío y de repente Abril.
Todo más marrón más amarillo más viento.

Dame más frazada y tirate un poco a absorber lo que queda del sol.
El otoño es más lindo cuando empieza.
Todo es más lindo cuando empieza.

Mate caliente y de repente Abril.
Todo más amargo, más hirviendo.

Caminá sobre las hojas dejándome oír tus pasos.
No te vayas tan lejos, el otoño recién empieza.
Todo es más lindo cuando no te vas tan lejos.

martes 1 de abril de 2008

Pasajero en trance

Irse y venir y volverse. Vivir este viaje en eterno traslado. Viajar en vaso, en ojos, en sueño y en bicicleta. No hace falta moverse para partirse un rato. Sólo hay que animarse a desatar los pies del suelo.

sábado 29 de marzo de 2008

Tengo ganas

Todavía tengo ganas de conocer muchos rincones del mundo. Tengo ganas de aprender demás. Y de equivocarme menos veces, pero más de las que ya lo hice. Tengo ganas de enamorarme y si es necesario sufrir por eso un poco. Tengo ganas de perderme, de encontrarte. Tengo ganas de ser más viejo. Tengo cosas que olvidar y me gustaría poder tener nuevos recuerdos. Tengo ganas de ayudarte a crecer y poder aconsejar. Tengo ganas de ver nacer. Y un poco de morbo me da ganas de ver morir algunas cosas. Tengo ganas de cambiar mil veces. Tengo ganas de que me aplaudan más fuerte. Tengo ganas de que el pasado se haga más largo.

Tal vez por eso un poco, tal vez por miedo. Pero al fin y al cabo, cuando leí esto me sentí con necesidad de avisar. Me enteré tarde, pero no tanto. Mañana sábado 29 entre las 20 y las 21 horas se convoca a un apagón mundial. Con el objetivo de concientizar (y accionar un poco) sobre el cambio climático. No es mucho lo que se pide, pero puede servir bastante. Para más información, y para que sepan que no es una locura de tres o cuatro, visiten este link. Nunca está de más.
Si no lo hacés por el mundo. Si no lo hacés por vos. Hacelo por mi, que tengo ganas.

Gracias por el aviso Baterflai.

jueves 27 de marzo de 2008

Ya ves

Me diste la llave y después cambiaste la cerradura. No es la primera vez, me harté de coleccionar llaves que ya no abren. Ahora sólo quedan puertas viejas y la luz que entra por el cerrojo.
Mañana, cuando esté menos cansado, voy a preocuparme por olvidarme las llaves. Ahora es lo único que me queda.

martes 25 de marzo de 2008

Tell me why

No entiendo por qué a veces tengo tantas ganas de reírme que si me preguntan las razones me largaría a llorar.

miércoles 19 de marzo de 2008

El pasado es hoy

Me llamaron amigos que hace años que no veo, con otros nos volvimos a juntar en esa plaza que hacía años no nos reunía y encontré un disco de Elvis Crespo en la cocina. Alguien anduvo jugando con la máquina del tiempo este fin de semana.

sábado 15 de marzo de 2008

Confieso que he deseado

Usted no entiende. Hay días en los que siento ganas de trabajar encerrado en una oficina, rodeado de incompetentes que llenen mi escitorio de papeles que había que sellar el día anterior. Tomando café frío de máquina y soportando besos de rouge de empleadas públicas desagradables.
Usted no me puede entender las ansias que tengo de perder la billetera. Con todo mi dinero adentro, con las fotos carnet de mis familiares, con los boletos de recuerdo y con el sticker de la remisería de siempre. Si en la misma pérdida desaparecen el documento y la cédula, me hacen un favor. Que luego todo el mundo me pregunte dónde fue el último lugar donde lo vi, hasta hartarme de cotestarles que de saberlo sería todo más fácil.
¿Me va siguiendo? No es sólo esto. Me encantaría lograr tener la entrada prohibida a todos lados, pero enterarme luego de hacer una larga fila. Que alguien me desate los cordones todo el tiempo, si quiere ser usted, no tengo ningún inconveniente. Llegar a casa y que mi mamá se confunda mi nombre con el de mis hermanos, o el del vecino. Que los años pasen sólo para mi. Me acuesto rogando despertarme cada cinco minutos. Deseo perder al truco teniendo el ancho de espadas. Y que usted se canse de escucharme.

Usted no entiende. No es por masoquista ni para dar lástima. ¿Hacerme el héroe? La verdad no es mi intención. Sólo quiero que alguna vez, el hecho de que no se me cumplan los deseos me haga feliz.

miércoles 12 de marzo de 2008

Instantáneo

Cuatro situaciones indignantes que suceden constantemente. A veces parece gracioso, otras simple abuso. Pero es hora de sacarle las caretas al Sr. Destino, a su hermana Srta. Casualidad y a Mr. Combinación De Energías De La Mala Leche.

  • Estoy terminando de utilizar ese programita que asombradamente se estuvo portando de mil maravillas. En ningún momento se tildó, y todos los botones me hicieron caso. El trabajo está casi acabado y se me ilumina el cerebro con un tubo de tungsteno y digo "mejor sería ir guardando". Dejo de mover el mouse, temiendo lo que está a punto de suceder. Se que cualquier acción de más que le haga a la computadora va a ser suficiente excusa para que el programa se cuelgue y aparezca un patético cartel de Error, Horror o símil. Entonces tengo a bien tomar precauciones y en lugar de dirigirme a archivo-guardar, utilizo un comando de teclado que bien saben usar las personas del ambiente informático: ctrl+ s. Y ahí, ni bien coloco las yemas de mis dedos sobre las respectivas teclas se asoma un cartelito de msn, antivirus, mail, alarma y se sucede lo peor. O bien presiono las teclas que comienzan a funcionar sobre la nueva señal, o ni siquiera llego a eso y el bendito programa decide cerrarse solo. Sin ayuda. Sin pedir permiso. Mutis por el foro. Pero no se va solo. Se lleva mis horas de trabajo y todo el interés por seguir delante de la computadora sin pegarle.
  • Hace frío. O calor. No importa. Hace mucho de un mismo clima. Y hace fácil una hora que el micro no pasa. Cuanto más tiempo espero, más me convenzo de que está por pasar. Pero a su vez más me convenzo de que si tardó media hora más de lo que debía, puede tardar una hora más, dos días e inclusive meses. ¿Tomo uno de los tantos taxis libres que pasan? No. Total ya estoy llegando tarde. Esperemos. Que pasen cinco colectivos que no son los que me tengo que tomar y ahí recién me tomo el taxi. Espero. Pasaron seis. Al próximo taxi me subo. Cuento la plata, llego justo. Ya pasó tanta gente por la parada que creo que se están repitiendo. Ahí viene un taxi. Libre. No queda otra. Que se vaya a cagar el chofer, a quien seguro no le importan mucho mis monedas. Paro el taxi. Miro atrás. Ni se asoma el colectivo. Me subo. Le digo la dirección. Arranca. Y hago lo que no tengo que hacer. Observar por el espejo retrovisor como se asoma el micro.
  • ¿Qué hago? Me levanto a preguntarle de nuevo al profesor a qué cuernos se refiere con la pregunta cuatro. No. Ya dijo que no iba a explicar nada. Es un exámen final, debería mostrarse más simpático. Pero no. Nadie preguntó nada hasta ahora. Tal vez con el resto de las preguntas a medio contestar alcance a aprobar. Aunque si comparo mi hoja y media con las tres hojas con letra diminuta de mi compañero de al lado, veo que no es muy probable. Ya están entregando todos. El profesor me mira con cara de si sigue sin escribir otra media hora le saco la hoja. Debe estar pensando que me estoy copiando. Me juego. Voy y le pregunto. Si no me quiere contestar le entrego. Agarro las hojas. Me acerco al escritorio. Me mira intimidante. No me animo. Dejo las hojas en el escritorio y voy derecho a la puerta. Pero Ortiz pregunta algo sobre la cuatro. Y el profesor, sin estribos, comienza a explicar la respuesta, entusiasmado hace gráficos en el pizarrón. El resto, Ortiz más que nada, con una sonrisa, comienzan a copiar sin verguenza alguna.
  • Desde la última vez que dijiste que me ibas a llamar pasó ya una semana y media. En ese lapso no tuve ni una señal de humo. Si no querías llamar me mandabas un mensaje, o un mail, o un zumbido. Un telegrama si es que te molesta la tecnología moderna. Si pensabas que yo iba a aflojar llamándote para ver como anda todo, estás equivocada. Ya lo hice cinco veces. Ésta vez te esperé. Demasiado. Actualizo el correo por si las dudas. Ante la negativa de novedades empiezo a escribirte yo. Un mail. Para que lo leas con tiempo. No muy largo, conciso. Quizás me desubique un poco con el vocabulario, pero quéquerés. Por lo menos cuando lo leas te va a dar un poco de bronca. O lástima. O escalofríos. Algo te tiene que pasar. Pero es un mail definitivo. Después de eso ya ni te molestes en dar señales de vida. Ja. Te pensaste que yo nunca iba a poder despegarme. Listo. Escrito está. Y lo mando. Hotmail sabrá hacértelo llegar. Ja. ¿Ja? Hay un mail nuevo en la bandeja de entrada. Si no fuera porque era tuyo, y contaba todos los problemas que habías tenido en tu casa, el robo del celular y esas cosas dulces que yo quería escuchar, no estaría ahora queriendome cortar los dedos con una lima.

lunes 10 de marzo de 2008

Que te recontra

Buscando y leyendo y haciendo memoria se me ocurrió juntar estos tres textos de tres escritores bastante diferentes. Pero este trío nos alimenta de un buen vocabulario a la hora de echarle pimienta a las discusiones.


Werner

Werner era ignorante, inmoral, morboso, sórdido, mentiroso, feo, malpensado, sucio, execrable, pervertido, impuntual, lujurioso, porfiado, haragán, egoísta, académico, desordenado, inhábil, detestable, mezquino, huraño, holgazán, intrigante, creído, lascivo, desatento, inmundo, culturoso, avaro, libertino, altanero, traidor, coqueto, arrogante, soberbio, presuntuoso, insensato, trasnochador, malviviente, vanidoso, antipático, demasiado pagado de sí mismo, torpe, desconfiado, tramposo, estafador, avieso, desabrido, irascible, fatuo, obstinado, vicioso, displicente, mugriento, abstruso, depravado, cruel, chismoso, grosero, despiadado, soez, intrigante, presumido, testarudo, perverso, descarado, tacaño, glotón, vago, informal, quisquilloso, intratable, engreído, malicioso, suspicaz, malcriado, necio, entrometido, jactancioso, fullero, senil, descortés, atolondrado, fanfarrón, insufrible, terco, desleal, inmaduro, ruin, maleducado, simplón, incapaz, desvergonzado, pérfido, fluctuante, cargoso, lerdo, rústico, descocado, receloso, esquivo, hostil, atropellado, enredador, infame, adulador y malhablado. Es una suerte, hija, que no te hayas casado con él.

Leo Maslíah.


Giocoso Spelli

El teólogo y profesor de historia de las religiones Giocoso Spelli es casi con seguridad un monstruo, o en todo caso tiene algo de monstruoso. Para empezar camina en cuatro patas, y esto ya es insólito en un teólogo; es tan ancho que no todas las puertas admiten su paso, y en un automóvil, si alguna vez consiguiera introducirse en uno, no sabría de todos modos dónde poner las alas. Por culpa de los cuernos ningún sombrero le queda bien, y cuando ruge hace temblar el edificio. Es un verdadero experto en todo lo referente a los manuscritos del Mar Muerto, y ha escrito dos libros autorizadísimos sobre la cándida comunidad de Khirbert Qumran. Pero tiene las patas de atrás demasiado cortas, y cuando camina lleva las manos enfundadas en dos guantes enormes o, mejor dicho, borceguíes para manos. Hay quien sostiene que le salen llamas de la boca, pero ésa debe ser una imagen literaria; o quizá alguien ha tomado por fuego la saliva rojiza que le sale continuamente de las fauces. Lo cierto es que pesa 375 kilos, y su volumen es adecuado a su peso. Las alas, entonces, no le sirven de nada, pesa demasiado para volar, y pueden considerarse un capricho teologal: son rígidas y lustrosas, rectas hacia arriba como las de un toro alado, pero mucho más voluminosas. Los cuernos son macizos y ambos apuntan hacia arriba y hacia adelante, como un baldaquino suspendido sobre los ojos. Fue él quien aclaró definitivamente la total independencia del cristianismo con respecto a la religión de los Esenios, como resulta del análisis de los textos supérstites, y por tanto la absoluta originalidad de Jesús y de sus teorías. Cuando duerme, su respiración emite un silbido que se oye hasta en la plaza. Su novia le dijo a una amiga que en la cama se comporta como la Bestia del Apocalipsis.

Juan Rodolfo Wilcock


Que los ruidos te perforen los dientes

Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas. Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato. Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarteante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un madero. Que cuando quieras decir: "Mi amor", digas: "Pescado frito"; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas. Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa. Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni por un solo instante, de lamerle la cerradura.

Oliverio Girondo

viernes 7 de marzo de 2008

Es aire en movimiento

La ventana se abrió con el viento, que como un Turbo en velocidad máxima empezó a volar las cortinas para después hacer un torbellino en mi habitación con los papeles que estaban en el escritorio. Y ahí fueron todas esas historias jamás terminadas. En una hoja volaba la mujer que se perdía en una plaza y en una papel celeste estaba por terminar su rehabilitación un jugador de rugby. Danzaban por el aire los chicos que se conocían en un recreo, chocándose contra la historia del cartero que viajaba en sobres.
El viento se divirtió hasta volcar los lapiceros y dejar que los lapices y biromes cayeran sobre las hojas que se amontonaban en el suelo. Se rayaron los papeles y se tacharon palabras. Algunos lápices llegaron a dibujar a los personajes de las historias y en algunos casos la birome roja corregía errores de ortografía. Cuando la Plasticola se volcó se creó un símil cartapesta que unió las páginas con poca coherencia. La agujereadora cayó sobre el parqué, saltando todos sus diminutos papeles redondos* sobre las hojas pegoteadas. Un collage envidia de muchos artistas pop.
Palabras, colores y formas que se entreveraban abriendo paso a historias que nunca podría yo haber escrito. El viento comenzaba a silbar bajito y el remolino artístico llegaba a su fin. De algún lado cayó agua, y se mezcló con la plasticola generando un pastiche creativo. Y de algún lado entré yo. Y me crucé con ese espectáculo. Ver todos mis mediocuentos convertidos en un desastre natural me encolerizó. Largué puteadas al viento. Literalmente. Y me decidí a despegar una por una las hojas, intentar unirlas. Volver a las malas ideas base. Pero era un poco tarde para correcciones. La mujer perdida había encontrado un camino a casa en otro cuento. El jugador de rugby había recuperado el movimiento de su brazo, y el cartero lo llevó a pasear en sobre. El recreo de los chicos ya había terminado, pero el colegio se había convertido en un safari, y un león asomaba dibujado en un borde.
Tiré todo. En una bolsa negra y grande. Mezcla de bronca y de frustración. Cerré la ventana con llave. Me senté en el escritorio que todavía estaba pegoteado. Y empecé a escribir sobre una ventana, que se abrió con el viento.


* véase: caquita de agujereadora

martes 4 de marzo de 2008

¡Aguante la ficción!

Para sorpresa de muchos, he recibido un premio que no es para nada poca cosa.
Se trata del premio reconocido en el ambiente bloguero como Arte y Pico, que me ha sido entregado, Dios mediante, de las manos de Un Servidor.
Sólo puedo decir "gracias" y "muchas". También puedo decir las palabras que se suelen escuchar en estos discursos como: "¡No a las papeleras!", "Queremos libertad de prensa y no libertad de empresa", "Que devuelvan los ahorros".
Son muchas las personas a las que agradecerles, pero no quiero robar tu tiempo. Agradezco a todos, y todos contentos. En especial, obviamente, a Un Servidor, que me entregó el galardón. Y también a aquellos que se pasan por el blog seguidamente. Porqué no a aquellos que no pasan tan seguido. También a los que nunca pasaron y a los que no quieren volver. En fin, a todos.
Paso a continuación a colocar las normas que rigen a este evento:

1) Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma. 2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.3) Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado. 4) Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio. 5) Exhibir estas reglas.

Si las leyeron, saben lo que sigue. Sino, les comento que tengo que ser yo quien entregue ahora el premio a cinco blogs. Luego de un agotador análisis, the winners are:

- Infobosta (por Roy)
- Simplemente Don Jorge (por Don Jorge)
- Pólvora mojada (por Luchócrates)
- Las lenguas viven (por El Conde Seba, entre otros)
- Doctor Lecter (por Doctor Lecter)

Que les caiga en gracia.

sábado 1 de marzo de 2008

En plural

La gata se pasea por la cornisa mientras nosotros, sentados en la terraza, nos comemos un caramelo ácido tras otro. Vos me hablás del cuadro que no podés pintar y yo del libro que no puedo terminar. Jugamos a los terapeutas dándonos consejos cuando sabemos que la solución es una. Y es clara. Y ya viene.
Te prendés un cigarrillo y jugás con el envoltorio mientras yo intento encontrar un caramelo de los rojos. Planeamos el viaje ese que sabemos que no podemos hacer. Vos por el trabajo, yo por no tener ni trabajo ni plata. Aunque sea en carpa y robando toda la comida que encontremos en casa. El viaje sólo quedaba en nuestras palabras, y se formaba con las nubes del cielo.
Tirás el filtro en la rejilla sin que sirva de nada mi interés de concientizarte en que no lo hagas. La gata se acerca a ronronearnos y juega con la bolsa vacía. Intentamos convencernos de que nuestra vida es más fácil que la suya. Pero hay un cuadro y un libro que nos esperan, y ser gato sería más simple.
Las nubes empiezan a tapar el cielo. No creés que vaya a llover. Me lo decís mientras te tomo de la mano. A lo sumo lloviznará. Que al fin y al cabo es lo mismo porque tendríamos que desnudar la soga. Inventamos una danza anti-lluvia bailando entre la ropa colgada. Terminamos atragantados en carcajadas por el piso. Con la gata que nos mira semi dormida, mientras las nubes se siguen apareciendo.
Volvemos a la posición original para que te fumes otro cigarrillo. Para contarnos chusmeríos innecesarios de la hermana de tu mamá. Para sonreír entre el humo. Para terminar abrazados.
Pararnos más tarde, sin despertar a la gata. Bajar por el ascensor, hasta la puerta de entrada. Decirte que podés volver cuando querés. Dudar cada segundo sobre como despedirnos. Hasta animarme a tomarte por la cintura y descubrir que en ese beso estábamos los dos. Encontrar las ganas de terminar el libro, la ilusión para pintar el cuadro. Despejar nuestras nubes un poco. Aunque se estuviese largando a llover.

domingo 24 de febrero de 2008

Un poco de amor francés